20/03/2007

Los problemas

No huía de los problemas, porque disfrutaba con el placer de resolverlos.

Necesitaba estar haciendo algo siempre.

La vida era un juego con retos y soluciones. 

Y era hermoso echar la vista atrás de vez en cuando y contemplar el camino andado. 

Posted by Caballero at 00:02:04 | Permanent Link | Comments (0) |

17/03/2007

El secuestro

Aquella noche creyó que le habían robado el abrigo, pero lo que le habían robado era el coche.

Y comprobó la grandeza del pueblo, representada por aquel tipo que apareció con el abrigo en la mano diciendo que se había confundido al llevárselo, y la vileza del poder, ya que la policía municipal le obligó a pagar el rescate del vehículo que le habían secuestrado. Los hijos de la gran puta.

Posted by Caballero at 16:22:54 | Permanent Link | Comments (0) |

14/03/2007

El ketchup

Era una peli de La 2. Argentina. De esas comedias argentinas que no parecen comedias pero sin duda son muy argentinas. Y salía un tipo de fuera pidiendo ketchup para acompañar unas berenjenas. "Decíle que no tenemos ketchup", decía la cocinera... Hasta que tuvo que rendirse y darle al tipo el puto ketchup para acompañar las berenjenas.

-¿No tienes ketchup?- le preguntaba a él casi todo el mundo que llegaba a casa, más de uno con auténtica consternación.

Pues no, él no consumía esa guarrada. Se le estaba revolviendo la cena en el estómago de pensarlo. Había quien se la echaba a los macarrones, al arroz, a la tortilla. Incluso oyó una vez que una Erasmus gabacha se lo echaba al jamón serrano (Y luego a los que deportan es a los pobres ecuatorianos, no me jodas).

Pero entonces... ¡Todo les sabe ketchup! ¿La vida entera sabe a ketchup? Qué universo se estaban perdiendo. Qué asesinato de sabores. Qué pena. Qué analfabetismo culinario. Qué ignorancia. Qué pobreza. Que les den bocatas de ketchup hasta que revienten.

Ketchup. Definitivamente, no había una palabra más horrorosa en castellano (¡hostia, estaba en el DRAE!) ni por su significante ni por su significado.

Posted by Caballero at 23:15:55 | Permanent Link | Comments (0) |

13/03/2007

Los buenos

-Si te confías, no la metes.

Se refería al billar.

Claro, les pasa a los buenos. Por ejemplo, a los buenos futbolistas, son capaces de hacer una jugada increíble y de fallar lo más fácil.

En este caso era cuestión de concentración. Era la rubia, no le dejaba centrarse. Respira hondo, sólo existe la bola, dibuja la trayectoria, el golpeo justo, dale... ¡Mierda!

No. Los buenos son los que, además de hacer la jugada increíble, nunca fallan cuando no deben fallar.

Posted by Caballero at 23:45:00 | Permanent Link | Comments (0) |

12/03/2007

El perro

Tener un perro debe servir como excusa para salir a pasear, pensó. Si no de qué aguantar en casa semejante cosa. Aquel chucho de mierda jugaba a sus pies o tal vez quería llevarse la bolsa de la basura. Entre los dientes, el chucho de mierda estropeaba una botella de plástico que habría sido ideal para jugar al fútbol en mitad de la calle. Aunque darle una patada directamente al animal habría sido una idea tentadora de no haber estado allí aquel ángel, dueña o pringada de turno a la que le toca complacer al bicho, que llamaba al perro "Oliver" y que le sonrió a él justo cuando pasó a su altura camino del contenedor.

Cuántas grandes historias habrían surgido de paseos caninos.

Si no fuera porque ir detrás de un chucho quitando cacas degradaba la dignidad humana a su mínima expresión... ¡Qué bobada! No hacía falta perro para hablar con la dueña de un perro, como en efecto comprobó en la segunda pasada, ya sin bolsa de basura (y sin botella de plástico entre los dientes perrunos).

Pero de todas formas, las grandes historias eran cosa de las películas.

Aunque él, que nunca hablaba con seres incapaces de responder en su mismo idioma, incluidos los extranjeros, se preguntó cuáles de las palabras que la tipa le había dicho al perro iban dirigidas a él.

Posted by Caballero at 23:58:16 | Permanent Link | Comments (0) |

11/03/2007

Los domingos

No era el silencio, ni la soledad, ni la resaca.

Otra vez había dejado aquel dulce limón sin exprimir.

Los domingos eran viejos y decadentes y lo que él sentía era la tristeza de saber que la rutina siempre vuelve a triunfar. 

Posted by Caballero at 23:56:34 | Permanent Link | Comments (0) |

08/03/2007

Las horas

La teoría de las horas impares (3 mejor que 4) había funcionado. O tal vez esas copas no eran garrafón. El caso es que había salido airoso aquella jornada con luz del día una vez más. Y ahora otra extraña y muy diferente luz de atardecer se reflejaba sobre esa particular piedra y era la frontera que conducía de nuevo a un territorio ilusionante y peligroso.

La luna encogía estos días, tal vez avergonzada por el eclipse que la había desnudado poco tiempo atrás descubriendo que también ella es una mujer fatal.

Posted by Caballero at 23:56:39 | Permanent Link | Comments (0) |
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