06/07/2007

El colega

Se puede llamar A., C., D. o incluso J., depende de las épocas, pero siempre es el que nunca falla cuando le llama y el que siempre llama cuando todo falla y es necesario desahogarse en la noche con libertad.

El colega. La música. La oscuridad del bar. La cerveza. La tranquilidad de los días en los que no se sale, pero ellos salen. El placer de hablar de todo e incluso de poder callar, aunque siempre quede algo por decir. La certeza de que, joder, él en realidad es el otro.

El que siempre ofrece un cigarro que no puede rechazar, el que pide otra más. El cabrón responsable de que al día siguiente vuelva jodido a trabajar.

Las mujeres, el fútbol, los recuerdos, los proyectos.

La música mítica y la lealtad.

La noche, como siempre, la mejor parte del día. Aunque tenga el defecto de no ser eterna. Y la virtud de juntar a dos colegas que ahogan en whisky y cerveza la soledad.

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