El secuestro
Aquella noche creyó que le habían robado el abrigo, pero lo que le habían robado era el coche.
Y comprobó la grandeza del pueblo, representada por aquel tipo que apareció con el abrigo en la mano diciendo que se había confundido al llevárselo, y la vileza del poder, ya que la policía municipal le obligó a pagar el rescate del vehículo que le habían secuestrado. Los hijos de la gran puta.
