Los buenos
-Si te confías, no la metes.
Se refería al billar.
Claro, les pasa a los buenos. Por ejemplo, a los buenos futbolistas, son capaces de hacer una jugada increíble y de fallar lo más fácil.
En este caso era cuestión de concentración. Era la rubia, no le dejaba centrarse. Respira hondo, sólo existe la bola, dibuja la trayectoria, el golpeo justo, dale... ¡Mierda!
No. Los buenos son los que, además de hacer la jugada increíble, nunca fallan cuando no deben fallar.
