12/03/2007

El perro

Tener un perro debe servir como excusa para salir a pasear, pensó. Si no de qué aguantar en casa semejante cosa. Aquel chucho de mierda jugaba a sus pies o tal vez quería llevarse la bolsa de la basura. Entre los dientes, el chucho de mierda estropeaba una botella de plástico que habría sido ideal para jugar al fútbol en mitad de la calle. Aunque darle una patada directamente al animal habría sido una idea tentadora de no haber estado allí aquel ángel, dueña o pringada de turno a la que le toca complacer al bicho, que llamaba al perro "Oliver" y que le sonrió a él justo cuando pasó a su altura camino del contenedor.

Cuántas grandes historias habrían surgido de paseos caninos.

Si no fuera porque ir detrás de un chucho quitando cacas degradaba la dignidad humana a su mínima expresión... ¡Qué bobada! No hacía falta perro para hablar con la dueña de un perro, como en efecto comprobó en la segunda pasada, ya sin bolsa de basura (y sin botella de plástico entre los dientes perrunos).

Pero de todas formas, las grandes historias eran cosa de las películas.

Aunque él, que nunca hablaba con seres incapaces de responder en su mismo idioma, incluidos los extranjeros, se preguntó cuáles de las palabras que la tipa le había dicho al perro iban dirigidas a él.

Posted by Caballero at 23:58:16 | Permanent Link | Comments (0) |
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