07/03/2007

La llave

Ni el jazz, ni el whisky ni el libro merecían ser interrumpidos por ese timbrazo apabullante. Aquel tipo venía a traerle por fin la llave del buzón.

Ya sólo importaba tener correo electrónico, pero aquella llave permitía tachar un punto de las tareas pendientes, como un paso más en su particular proceso de instalación.

Él no era Jorge, ni Antonio ni Elena, así que descubrió que aún no le había escrito nadie y que ni siquiera le había llegado un recibo. ¿Qué carajo hacía con la correspondencia de los anteriores inquilinos?

 -Cuando me aburro la leo para ver qué les escriben.- dijo el tipo dando la impresión de no estar de broma y manoseando el montón de cartas de bancos, facturas y propaganda.

Después de volver a cerrar la puerta, reflexionó durante algunos instantes y lo sentenció. Sólo le gustaban los anarquistas que respetaban los semáforos.

Posted by Caballero at 02:04:07 | Permanent Link | Comments (0) |
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