Las piernas
¡Qué piernas! Y esa atractiva e insultante soledad bajo la lluvia. Esa estampa trasera negra rematada en el sur por una minifalda viva que muestra hasta lo que oculta. Y él mojándose en el adelantamiento y mirando atrás sin espejo retrovisor. Y ella mirando al suelo. ¡Oh, sorpresa! Esas gafas de pasta que transforman una potencial putilla en una chica tímida, ¿inteligente? y aún más morbosa. Y esos burdos acompañantes que surgen espontáneos sin que a él le haya dado tiempo de pronunciar algo con sentido. Y ese camino que se bifurca y que mata para siempre lo que pudo ser y nunca habrá sido. Llevaba tiempo sin escribir nada interesante, pero hoy pensó en las noches sin luna, en la lluvia que llora, que consuela a los tímidos y dignifica a los desgraciados.

Hiciste bien en llegar y escribir, alomejor al día siguiente, no era lo que parecía. (Comment this)