El poder
Las manifestaciones siempre habían sido cosa del pueblo y contra el poder. Ahora, las manifestaciones son cosa del poder, que ha descubierto cómo manipular al pueblo.
Mientras los que tienen el poder se peleen entre ellos no tendrán tiempo de hacer otras cosas, pensó.
Dejó de mirar aquella tele que afortunadamente no se oía por el ruido del bar y volvió a centrarse en su vida particular, mucho menos desasosegante que la colectiva, sobre todo un sábado por la noche.

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